Las enfermedades son uno de los mayores problemas que afectan al césped. Básicamente hay de dos tipos: Las causadas por organismos vivos tales como hongos, bacterias, virus, etc. Y las enfermedades provocadas por factores ajenos a parásitos y más bien atribuibles al entorno del césped (clima, suelo, aguas de riego, fertilización, etc.).

En muchas ocasiones las plantas contraen enfermedades porque se encuentran en un estado receptivo por debilidad. Sin embargo, el entorno influye en el agente de la enfermedad aumentando su agresividad, su rapidez de desarrollo, su producción de órganos de diseminación, etc.

Hay ciertos factores que favorecen la aparición y desarrollo de las enfermedades, tales como el exceso de humedad, la densidad excesiva de vegetación, las siegas muy rasas que dejan la planta en situación precaria, el tipo de siega con hojas mal afiladas que provocan heridas en la planta, el exceso de fertilización, la calidad del suelo, pH, salinidad, desequilibrio nutritivo, etc., la calidad de las aguas de riego, la iluminación y ventilación de la superficie ajardinada, etc.

Normalmente el césped es una cubierta verde formada por una o más especies, generalmente gramíneas. Hay que tener en cuenta que no todas las especies son igual de sensibles a los patógenos causantes de las diferentes enfermedades.

Un ejemplo: Los riegos de verano, que deben ser frecuentes, provocan entre otras causas las enfermedades criptogámicas (causadas por hongos). Conviene hacer tratamientos preventivos periódicamente sobre todo durante el verano, a partir de la germinación de las semillas y, sobre todo tratamientos concretos y resolutivos ante la presencia y diagnóstico de cualquier enfermedad.

Para combatir todas estas enfermedades se utilizan productos fitosanitarios específicos. Hay toda una gama de productos para el tratamiento de las enfermedades de los vegetales adecuadas para su uso en jardines y en el ámbito doméstico. Si quieres saber más, nos lo puede consultar.