Las plantas trepadoras suponen un elemento de composición vertical imprescindible y fundamental en el jardín.

Con ellas se pueden cubrir muros aportando diferentes tonalidades de color mediante el follaje o,  aromas gracias a unas floraciones espectaculares. Son las protagonistas indiscutibles de pérgolas y rejas, proporcionando además, mayor intimidad.

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¿Cómo se sujetan?

Hay trepadoras que se enganchan en sentido contrario a las agujas del reloj, como por ejemplo la glicinia (Wisteria sinensis) o el jazmín chino (Jasminum mesnyi). Otras se adhieren a las superficies  buscando la luz, sujetándose mediante las raíces aéreas; éstas son ideales para cubrir grandes muros, como por ejemplo la hiedra (Hedera helix) o el ficus (Ficus repens). Algunas desarrollan zarzillos y se cultivan mejor en estructuras horizontales, como es el caso de las clemátidas (Clematis paniculata). Finalmente hay trepadoras que tienen espinas curbadas hacia abajo con las que se sujetan a la pared o estructura que la soporta. A este tipo pertenecen los rosales sarmentosos (Rosa sp.).

 

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Para un buen desarrollo de las trepadoras es recomendable guiarlas desde un principio realizando podas periódicas.